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Coacel y su labor de durante la pandemia

La Corporación de Ayuda al Celíaco y el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile (INTA), redoblaron sus investigaciones sobre la enfermedad y los efectos del confinamiento por el coronavirus en la salud y alimentación de las personas.

Existe mucho subdiagnóstico y falta de información sobre la enfermedad celiaca.

La pandemia de Covid-19 que se abatió sobre el mundo en general, y que Chile continúa combatiendo, no dejó indiferente a la Corporación de Ayuda al Celíaco (Coacel), que preside la doctora Magdalena Araya, docente del Instituto de Nutrición y Tecnología de  los Alimentos  Universidad de Chile, INTA. 

Al contrario, ambas organizaciones redoblaron sus investigaciones sobre los efectos de la enfermedad, en particular sobre los efectos del confinamiento prolongado del coronavirus en la salud y alimentación de las personas que deben mantener una dieta libre de gluten, sea por tratamiento o por elección. Inclusive iniciaron una encuesta para conocer más a fondo las consecuencias del fenómeno.

El equipo de investigadores también lo integran la doctora Karla Bascuñán, nutricionista y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile; y el doctor Juan Manuel Rodríguez, ingeniero jefe del Laboratorio de Gluten y Enfermedad Celíaca del INTA.

Esta nota se basó en antecedentes proporcionados por la presidenta de Coacel y la profesional Jimena Ayala. 

Puedes revisar también el Link: COACEL y su trabajo en la pandemia.

Preocupación por los celíacos

La doctora Magdalena Araya, gastroenteróloga, señaló: “La Corporación de Apoyo al Celíaco (Coacel) ha estado apoyando activamente a la comunidad de celíacos y otras personas que deben mantener un tratamiento con dieta libre de gluten, mediante diversas actividades dirigidas virtualmente, usando nuestras redes sociales digitales. Así, nos hemos acomodado a los nuevos requerimientos, pasando, por ejemplo, de los tradicionales talleres de cocina presencial de los sábados a talleres virtuales compartidos con empresas, o bien entrevistas a profesionales que aporten al cómo vivir esta nueva realidad cuando un miembro de la familia debe llevar una alimentación diferente. 

“Identificamos dos grandes cambios asociados a la pandemia. El primero es aumento del  número de mensajes a las redes sociales de Coacel solicitando ayuda por atención médica y nutricional, lo que hemos atendido con el equipo de Coacel (médico gastroenterólogo y nutricionista). El segundo es el surgimiento de la necesidad de ayuda alimenticia: por un lado, personas en estado de necesidad que piden apoyo,  y por otro, personas y empresas preguntando quién se hace cargo de la situación y ofreciendo ayudar. A este aspecto hemos dedicado buena parte de nuestros esfuerzos”.

Campaña de ayuda al celiaco

“En junio se inició una campaña piloto para acudir con ayuda alimentaria de emergencia. Nos coordinamos con Panadería El Pueblo, cuyos representantes  fueron directamente a los domicilios de familias con más de un miembro celíaco, que necesitaban ayuda con extrema urgencia. La colaboración de Abi Foods, Mizos y PF Alimentos permitió enviar alimentos a las asociaciones de celíacos de San Antonio y Chillán. Paralelamente, se inició un programa de ayuda mayor con la empresa Nutrisa, que donó una gran cantidad de alimentos a través de la ley 16.682, que permite la donación en especies en estado de catástrofe”. 

La Corporación de Ayuda al Celíaco (Coacel) publicó una encuesta para conocer los efectos del confinamiento por Covid-19 en la alimentación y salud.
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Ahonda la doctora Araya: “En nuestro sitio web se publicó un formulario de inscripción para las personas que solicitaban ayuda alimenticia en la Región Metropolitana.  Sólo debían documentar su diagnóstico y estado socioeconómico. Se inscribieron 193 personas y 100 enviaron la documentación. A estas 100 familias se les envió un pack de alimentos con una variedad de productos Nutrisa. Organizar la logística de entrega fue complejo. Finalmente, pudimos despachar packs de alimentos a sus domicilios gracias a las pequeñas donaciones monetarias que se reunieron, que nos permitieron financiar la externalización de los despachos. Creemos que hemos hecho un buen trabajo”.

Necesidad de aportes

Después de esta entrega, expresó Araya, aumentaron nuevamente los mensajes solicitando, y algunos exigiendo, ayuda alimentaria. “Eso nos obliga a aclarar una vez más que Coacel, en sus más de 30 años de trabajo, nunca ha contado con ingresos directos o de otro tipo por parte del Estado ni otras entidades. Nuestra labor tiene alta demanda y en ocasiones como la actual las necesidades son claramente mayores que las que podemos cubrir”.

De igual modo, enfatizó que “es el momento de enfatizar que se necesita aunar esfuerzos, tanto por parte de aquellos que producen alimentos sin gluten seguros, que deben aprender a donar, como de las personas que deben aprender a aportar horas de trabajo voluntario. Nuestra disposición a trabajar sigue intacta y esta sería la mejor manera de mejorar la capacidad de ayuda que tenemos”.

“Actualmente, estamos realizando una encuesta online, que medirá los efectos de seis meses de pandemia en diversos ámbitos. Queremos recabar datos para tener una base acerca de cuáles deberían ser nuestros próximos pasos y también para cuando podamos retomar la interacción que mantenemos habitualmente con el Ministerio de Salud, que durante el presente año ha estado inactiva”.


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