Written by 8:22 pm Actualidad, Estilo de vida, Historias de vida

Si no entienden tu nueva vida celiaca, haz que lean esto

Son las 5:02 am y no puedo conciliar el sueño, paso de película en película, cierro los ojos y no logro dormir. El dolor no me deja.

En este blog no van a encontrar al celiaco perfecto, que no se equivoca o no peca. Yo no puedo ser un verdadero ejemplo de persona «gluten free» si, por mucho que me informe, aún en ocasiones reconozco que cuesta mantener este estilo de vida; a mí a veces me agota, pero me prometí a mí misma que sería honesta con mis lectores.  

Me cansa la restricción, mirar el refrigerador y saber que tiene los mismos sabores que llevas años probando día a día; no porque no te atrevas con cosas distintas, sino que dentro de lo permitido libre de gluten, hay días en que ya todo me sabe igual. 

Por agotamiento y por falta de disciplina, me tenté y comí medio muffin de arándanos porque mi paladar estaba cansado y, sabiendo a lo que me arriesgaba, pensé en esos segundos de sabor y no me importó. Les dije que se iban a tentar y mi caso no dista del de ustedes, también me pasa. A todos se nos quiebra la fuerza de voluntad a veces y a mí me pasó hace unos días.

«Si alguien no te cree y te hace la vida difícil porque es de tu círculo íntimo, que lea esto, para que vea cómo alguien que quizás está en otro país o continente, sufre por cometer transgresiones.

Vivir como Celíaca.

Escribo esto para que comprendan que, independiente del tiempo en que tu vida cambió, ya sea que estés recientemente diagnosticado o lleves años en esto, nos cansamos y comemos aunque sea un pequeño trozo de algo con gluten. Quizás para sentirnos libres, quizás como negación, no lo sé; lo que sí sé, es qué le pasa a mi cuerpo -y quizás al tuyo- cuando cometo estas irresponsabilidades, por lo que si tienes a alguien que no entienda tu estilo de vida, haz que lea esto. 

El cometer estas transgresiones significan una serie de síntomas nada de bonitos, como no poder salir del baño, tener que cambiar tus actividades de ese día porque sabes que estás con crisis, por lo que debes evitar pasar vergüenzas del tipo intestinal; quizás tengas vómitos, como yo cuando me ha afectado mucho, pues en mi caso incluso me he desmayado por los niveles de deshidratación. Sí, así de fuerte puede ser una crisis por «medio muffin», así que a quien no te crea, o piense que exageras, insístele en que siga leyendo. 

A veces comer empeora el cuadro, por lo que debo consumir pequeñas porciones o bien vivir esos días con dieta liquida. Así es la Enfermedad Celíaca. (Crédito: Freepik)

Podemos arruinar una semana entera por ser irresponsables, en algunos casos más tiempo, y para aquellos que están libres de esto los invito a imaginar cómo sería sus vidas si durante una cantidad incierta de días no sepas qué ponerte, porque todo te queda mal o te incomoda por la distensión abdominal. Y eso que aquí ni siquiera estoy mencionando los efectos psicológicos que provoca en nosotros esta situación. 

Pero para mí la peor parte es el dolor que ocasiona la Enfermedad Celiaca, el que llega a ser tan fuerte que amanezco caminando por casa y así puedo pasar tres noches con sus días; inclusive llego a temer por un vaso de agua, pues mi intestino suele estar tan irritado, por mi culpa, que hasta eso me provoca un dolor agudo similar a que alguien te retorciera, sin mencionar los sonidos que emergen de él. Hoy voy en mi segundo día de crisis. 

No hay medicamento que ayude, con suerte te alivias un poco, pero son todos con recetas retenidas, o sea, no son pastillas diseñadas netamente para eso; suelen estar dentro de la categoría de psicotrópicos, por lo que hay que consumirlos sólo cuando estas en circunstancias como éstas y a mí ni eso me ayuda. 

Escribo esto para que comprendan que, independiente de que estés recientemente diagnosticado o lleves años en esto, nos cansamos y comemos a veces aunque sea un pequeño trozo de algo con gluten.

Vivir como Celíaca.

Comer empeora el cuadro, por lo que debo consumir pequeñas porciones o bien vivir esos días con dieta liquida para tratar de sentirme mejor. Cuesta, pero a mí me ayuda, además de consumir ciertas hierbas endulzadas con azúcar rubia durante los peores días para aliviar un poco la carga. Esto me hace sentir mejor en menos tiempo que llenarme de píldoras. 

Así es que si alguien no te cree y te hace la vida difícil porque es de tu círculo íntimo, que lea esto, para que vea cómo alguien que quizás está en otro país o continente, sufre por cometer transgresiones, sumado a las consecuencias emocionales y físicas que conlleva caer «en pecado» si eres víctima de la Enfermedad Celiaca. Porque ese pecado fue a causa de que ese día estábamos quizás agobiados, tristes o sufrimos presión social, no lo sé, porque las emociones son individuales. Las mías ya las escribí.

Ya son casi las 6 am de este 24 de febrero de 2020, me espera un largo día lunes, más eterno de lo que un lunes puede resultar; otra noche sin dormir, otro día sin comer y otro día lleno de té de hierbas y azúcar rubia.

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